"Gracias por todo lo que entregaste loco": El comentario de Rodrigo Espinoza
Este fin de semana la triste noticia de la partida de Carlos Iglesias remeció al baloncesto chileno. El campeón con distintas instituciones de nuestro país como entrenador y jugador dejó una huella en la comunidad cestera y su legado ha sido reconocido por muchos. Nuestro fundador, Rodrigo Espinoza, reseña todo lo que el "loco" le dio al baloncesto nacional.
Rodrigo Espinoza · 6 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura

El básquetbol chileno está de luto. Este día nos deja Carlos “Loco” Iglesias, exjugador y entrenador argentino que, aunque nació al otro lado de la cordillera, hizo de Chile su hogar y de nuestro básquetbol su vida.
Carlos llegó a nuestro país como un jugador extraordinario. Su talento dentro de la cancha lo convirtió rápidamente en una figura respetada y admirada. Sin embargo, su legado fue mucho más allá de sus condiciones deportivas. Con el paso de los años encontró en Temuco su lugar en el mundo y desde allí construyó una historia imborrable como entrenador, formador y referente de generaciones completas de jugadores.
Quienes tuvieron la oportunidad de ser dirigidos por él recuerdan a un entrenador distinto, apasionado, exigente y profundamente comprometido con el desarrollo de sus equipos. No solo formó basquetbolistas; también ayudó a formar personas. Su influencia trascendió los resultados, los títulos y las victorias, aunque también fue un ganador dentro y fuera de la cancha.
El “Loco” dejó huella en cada institución donde trabajó, pero especialmente en Temuco, ciudad que lo adoptó como uno de los suyos y donde construyó gran parte de su legado. Su carácter, su manera de entender el juego y su amor por el básquetbol marcaron a cientos de jugadores, entrenadores y dirigentes que hoy lamentan su partida.
En lo personal, también guardaré un recuerdo muy especial de Carlos como comentarista. Hace muchos años, cuando aún era jugador, me tocó disputar una serie final de la Dimayor entre Provincial Llanquihue y Osorno, transmitida para Fox Sports. Carlos fue parte de esas transmisiones y tuvo a cargo los comentarios. Hoy, después de años desempeñándome en los medios y comentando básquetbol, puedo decir con total convicción que fue el mejor comentarista de básquet que he escuchado. Su capacidad para leer el juego, explicar los detalles y transmitir conocimiento era simplemente extraordinaria. Escucharlo era aprender de básquetbol.
Hay personas que nacen en un lugar, pero pertenecen a otro por todo lo que entregan. Carlos Iglesias fue argentino de nacimiento, pero una figura profundamente querida por todo el básquetbol chileno. El cariño y respeto que despertó a lo largo de los años son prueba de ello.
Hoy despedimos a un grande. A un apasionado del deporte, a un formador, a un ganador y, sobre todo, a una persona especial que dejó una marca imborrable en nuestra historia.
Gracias por todo lo que entregaste al básquetbol chileno, querido Loco. Tu legado seguirá vivo en cada cancha, en cada enseñanza y en el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de conocerte.





